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Date of release: 16 April, 2012 (Abril 16, 2012)

Cognitive behavior therapy for treatment of hot flushes


Management of vasomotor symptoms in women who have a contraindication for taking hormone therapy or who do not wish to take hormone therapy remains a challenge. Among various non-hormonal alternative therapies, psycho-educational and cognitive behavior therapy (CBT) has been suggested as a possible alternative treatment for hot flushes [1]. CBT is defined as a combination of behavioral and cognitive interventions guided by principles of applied science. The behavioral interventions aim to decrease maladaptive behaviors and increase adaptive ones by modifying their antecedents and consequences and by behavioral practices that result in new learning. The cognitive interventions aim to modify maladaptive cognitions, self-statements or beliefs. The hallmark features of CBT are problem-focused intervention strategies that are derived from learning theory [as well as] cognitive theory principles [2].


 


In a recent paper, Hunter and colleagues have reported the results of a randomized, controlled trial (RCT) investigating the efficacy of a group and a self-help CBT program specifically developed for the treatment of menopausal symptoms [3,4]. In this RCT, 140 women having frequent hot flushes/night sweats (HF/NS) (mean weekly frequency 63.15, standard deviation (SD) 49.24), with a mean problem rating of 5.87, SD 2.28 [4], were randomized into three groups: women in group CBT received four sessions of 2 hours each with a psychologist; the self-help CBT group received CBT material with telephonic support from the psychologist; and the third group received no treatment, as the control group (NTC). The primary outcome was the reduction in problem rating for HF/NS (defined as improvement in HF and NS problem rating by > 2 on the Hot Flush Rating Scale of 1–10) at 6 weeks and 26 weeks from randomization. The authors also assessed effects on subjectively and physiologically measured frequency of hot flushes and night sweats, mood (Women’s Health Questionnaire) and health-related quality of life (General Health Survey SF-36). 


 


At 6 weeks, women receiving group CBT and self-help CBT reported significant improvement in the problem rating for hot flushes and night sweats compared to the NTC control group (adjusted mean difference in problem rating: group CBT 2.12, 95% confidence interval (CI) 1.36–2.88; self-help CBT 2.08, 95% CI 1.29–2.86). A similar proportion of women benefited in both treatment groups (group CBT 65% (95% CI 51–77%); self-help CBT 73% (95% CI 57–84%), NTC 21% (95% CI 11–35%)). There was no significant difference in the subjectively or physiologically measured frequency of hot flushes in either of the groups; however, women receiving group CBT reported reduced frequency of night sweats at 6 weeks and 26 weeks. The self-help CBT group also had significantly fewer night sweats at 26 weeks (at 26 week: group CBT 53%, self-help CBT 43%, NTC 12%). Women receiving group CBT reported improvements in mood at 6 weeks and improvement in emotional and physical functioning at 26 weeks.

Terapia cognitivo-conductual para el tratamiento de los sofocos

El manejo de los síntomas vasomotores en mujeres que tienen contraindicación para la terapia hormonal o que no deseen tomar la terapia hormonal sigue siendo un desafío. Entre las diversas terapias alternativas no hormonales, se ha sugerido la psico-educación y la terapia cognitivo-conductual (TCC) como un posible tratamiento alternativo para los sofocos [1]. La TCC se define como una combinación de intervenciones conductuales y cognitivas guiadas por los principios de la ciencia aplicada. Las intervenciones conductuales tienen como objetivo reducir las conductas desadaptadas y aumentar las de adaptación mediante la modificación de sus antecedentes y consecuencias, así como por las prácticas de comportamiento que dan lugar a un nuevo aprendizaje. Las intervenciones cognitivas apuntan a modificar las cogniciones desadaptadas, auto declaraciones o creencias. Las características distintivas de la TCC son estrategias de intervención enfocados en problemas que se derivan de la teoría del aprendizaje [así como] la teoría de los principios cognitivos [2]. En un artículo reciente, Hunter y sus colegas han reportado los resultados de un ensayo aleatorio y controlado (ECA) que investigaba la eficacia de un grupo y un programa TCC de auto-ayuda específicamente desarrollado para el tratamiento de los síntomas de la menopausia [3,4]. En este ensayo clínico, 140 mujeres que tenían frecuentes sofocos/sudoraciones nocturnas (SF/SN) (frecuencia media semanal 63.15, desviación estándar (DE) 49.24), con una calificación media de problema de 5.87, DS 2.28 [4], fueron distribuidas aleatoriamente en tres grupos: las mujeres en el grupo de TCC recibieron cuatro sesiones de 2 horas cada una con un psicólogo; el grupo de TCC de auto-ayuda recibió material sobre TCC con la ayuda telefónica de la psicóloga; y el tercer grupo no recibió ningún tratamiento, siendo éste el grupo control (NTC). La resultante primaria fue la reducción en la calificación de problema de SF/SN (definida como la mejora en la calificación problema de SF y SN de > 2 en la Escala de Calificación de Sofocos de 1–10) a las 6 semanas y 26 semanas desde la aleatorización. Los autores también evaluaron los efectos sobre la frecuencia de SF, SN y estado de ánimo subjetiva y fisiológicamente medida (Cuestionario de Salud de la Mujer) y calidad de vida relacionada a la salud (Cuestionario General de Salud SF-36). A las 6 semanas, las mujeres asignadas a los grupos TCC y TCC con auto-ayuda reportaron una mejoría significativa en la calificación de problema para los SF y SN en comparación con el grupo de control NTC (diferencia media ajustada en la calificación del problema: grupo TCC 2.12, intervalo de confianza (IC) 95% 1.36–2.88; TCC con auto-ayuda 2.08 IC 95% 1.29–2.86). Una proporción similar de mujeres se beneficiaron en los dos grupos de tratamiento (grupo TCC 65% (IC 95% 51–77%), TCC auto-ayuda 73% (IC 95% 57–84%), NTC 21% (IC 95%, 11–35%)). No hubo diferencia significativa en ambas grupos en cuanto a la frecuencia subjetiva o fisiológicamente medida de los sofocos; sin embargo, las mujeres en el grupo TCC reportaron una reducción en la frecuencia de los SN a las 6 y 26 semanas. El grupo TCC de auto-ayuda también tuvieron significativamente menos SN a las 26 semanas (a las 26 semanas: grupo TCC 53%, TCC de auto-ayuda 43%, NTC 12%). Las mujeres del grupo TCC reportaron mejora en el estado de ánimo a las 6 semanas y mejora en el funcionamiento físico y emocional a las 26 semanas.

Comment

Earlier studies reporting on the efficacy of behavior therapies on vasomotor symptoms have either been observational studies or small RCTs with methodological concerns [1]. The current study is methodologically stronger and therefore data are more robust. The effect of reducing night sweat frequency in this study was small but in some respects comparable to that seen with most selective serotonin reuptake inhibitors and serotonin-norepinephrine reuptake inhibitors [5]. Although there was no reduction in the frequency of hot flushes with this treatment, women found them less problematic, i.e. they could cope with their symptoms better and reported improved functioning. Importantly, the benefits appeared to be long-lasting. Although women with breast cancer were excluded in this study, a parallel RCT was recently published by the research group, comparing group CBT with usual care for women who had hot flushes following breast cancer treatment, and the outcomes were very similar, demonstrating that the treatment also has benefit in women with breast cancers [6]. CBT can be viewed as a time-consuming and expensive treatment. This study demonstrates that a well-constructed program can be applied within a few sessions and, more importantly, that a self-help program can be used as a cost-effective strategy for long-term management of menopausal symptoms. However, the content of the CBT program and the skill of the practitioners delivering the program are likely to influence the outcome; therefore, if applied in routine practice, measures must be in place to ensure a good quality of care.

Comentario

Los primeros estudios que informan sobre la eficacia de las terapias de comportamiento en los síntomas vasomotores o bien han sido estudios observacionales o ensayos clínicos pequeños con problemas metodológicos [1]. El presente estudio es metodológicamente más fuerte y por lo tanto, los datos son más robustos. El efecto de reducción en la frecuencia de SN en este estudio fue pequeño, pero en algunos aspectos, comparable al observado con la mayoría de inhibidores selectivos de la recaptación de norepinefrina y serotonina [5]. Aunque no hubo una reducción en la frecuencia de los SF con este tratamiento, las mujeres los encontraron menos problemáticos, es decir, que podría hacer mejor frente a sus síntomas y reportaron mejor funcionamiento. Es importante destacar que los beneficios parecieron ser de larga duración. Aunque las mujeres con cáncer de mama, se excluyeron de este estudio, un ECA paralelo fue publicado recientemente por el grupo de investigación, comparando TCC con la atención habitual para las mujeres que tenían sofocos después del tratamiento del cáncer de mama, y los resultados fueron muy similares, lo que demuestra que el tratamiento también tiene un beneficio en mujeres con cáncer de mama [6]. El TCC puede ser visto como un tratamiento costo y tedioso. Este estudio demuestra que un programa bien estructurado puede ser aplicado dentro de unas cuantas sesiones y, más importante aún, que un programa de autoayuda puede ser utilizado como una estrategia costo-efectiva para el manejo a largo plazo de los síntomas de la menopausia. Sin embargo, el contenido del programa de la TCC y la habilidad de los proveedores que ofrecen el programa pueden influir en el resultado; por lo tanto, si se aplica en la práctica clínica de rutina, medidas deben ser aplicadas para asegurar una buena calidad de la atención.

Pratima Gupta


Obstetrics & Gynaecology, Heart of England Foundation Trust, Birmingham, UK



    References

  1. Tremblay A, Sheeran L, Aranda SK. Psychoeducational interventions to alleviate hot flashes: a systematic review. Menopause 2008;15:193-202.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17589375

  2. Arch JJ, Craske MG. First-line treatment: a critical appraisal of cognitive behavioral therapy developments and alternatives. Psychiatr Clin North Am 2009;32:525-47.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19716989

  3. Hunter MS, Mann E. A cognitive model of menopausal hot flushes and night sweats. J Psychosom Res 2010;69:491-501.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20955869

  4. Ayers B, Smith M, Hellier J, Mann E, Hunter MS. Effectiveness of group and self-help cognitive behavior therapy in reducing problematic menopausal hot flushes and night sweats (MENOS 2): a randomized controlled trial. Menopause 2012 Feb 14. Epub ahead of print.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22336748

  5. Rada G, Capurro D, Pantoja T, et al. Non-hormonal interventions for hot flushes in women with a history of breast cancer. Cochrane Database Syst Rev 2010, Issue 9. Art. No. CD004923.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20824841

  6. Mann E, Smith MJ, Hellier J, et al. Cognitive behavioural treatment for women who have menopausal symptoms after breast cancer treatment (MENOS 1): a randomised controlled trial. Lancet Oncol 2012;13:309-18.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22340966