Search:
Menopause Live - IMS Updates
InFocus

Date of release: 12 November, 2012 (Noviembre 12, 2012)

History of weight cycling and future weight loss


The repetitive loss and regain of body weight, referred to as weight cycling, appears to be a prevalent phenomenon, with an incidence ranging from 10 to 40% in Western countries. Studies have reported mixed findings on behavioral and physiological changes over successive weight loss attempts, including worse compliance and effects on body fat distribution, energy expenditure, and specific co-morbidities [1]. 


 


In a recently published study report by Mason and colleagues, 439 overweight, inactive, postmenopausal women were randomized to: (1) dietary weight loss with a 10% weight loss goal (n = 118); (2) moderate-to-vigorous intensity aerobic exercise for 45 min/day, 5 days/week (n = 117); (3) both dietary weight loss and exercise (n = 117); or (4) control (n = 87). Women were categorized as non-, moderate (past history of three episodes of weight losses of ≥ 4.5 kg), or severe cyclers (past history of three episodes of weight losses of ≥ 9.1 kg). Moderate (n = 103) and severe (n = 77) cyclers were heavier and had less favorable metabolic profiles than non-cyclers at baseline. Mason and colleagues concluded that a history of weight cycling does not impede successful participation in lifestyle interventions or alter the benefits of diet and/or exercise on body composition and metabolic outcomes [1].

Antecedente de efecto yo-yo en el peso y pérdida de peso en el futuro

La pérdida y recuperación repetitiva de peso corporal, denominada efecto yo-yo (weight cycling), parece ser un fenómeno frecuente, con una incidencia que oscila entre 10 a 40% en los países occidentales. Estudios han reportado hallazgos contradictorios en cuanto a cambios tanto de comportamiento como fisiológicos sobre intentos sucesivos de pérdida de peso, incluyendo un peor cumplimiento y efectos en la distribución de la grasa corporal, gasto energético y co-morbilidades específicas [1]. En un estudio recientemente publicado por Mason y colaboradores, 439 mujeres inactivas, postmenopáusicas con sobrepeso fueron aleatorizadas a: (1) pérdida de peso con dieta con una meta de pérdida de peso del 10% (n = 118); (2) ejercicio aeróbico de intensidad moderada a vigorosa durante 45 min/día, 5 días/semana (n = 117); (3) tanto pérdida de peso con dieta como con ejercicio (n = 117); ó (4) control (n = 87). Las mujeres fueron clasificadas como no-cicladoras (sin historia de efecto yo-yo), cicladoras moderadas (historia pasada de tres episodios de pérdidas de peso de ≥ 4.5 kg) o cicladoras graves (historia pasada de tres episodios de pérdidas de peso de ≥ 9.1 kg). Las cicladoras moderadas (n = 103) y graves (n = 77) tenían más peso y tenían perfiles metabólicos menos favorables que los no-cicladoras al inicio del estudio. Mason y colaboradores concluyeron que una historia de efecto yo-yo en el peso no impide el participar con éxito en intervenciones de estilo de vida ni altera los beneficios de una dieta y/o del ejercicio sobre la composición corporal y sobre los resultados metabólicos [1].

Comment

The prevalence of obesity has reached epidemic proportions in many parts of the world. Obese and overweight women are constantly striving to attain ideal weight and, in the process, many of them go through weight cycles. Although some studies have reported an adverse effect of weight cycling on body composition and chronic disease risk, there has been no mechanism postulated to explain this phenomenon, nor have larger studies substantiated this. 
 
The association of weight cycling with death was examined among 55,983 men and 66,655 women in the Cancer Prevention Study II Nutrition Cohort from 1992 to 2008. A weight cycle was defined as an intentional loss of 10 or more pounds (≥ 4.5 kg), followed by regain of that weight. Their results did not support an increased risk of mortality associated with weight cycling [2]. The same authors have also studied the effect of weight cycling on risk of endometrial cancer and have found no increase in risk [3].
 
Although weight cycling may have some effect on disease risk, the serious health problems resulting from obesity are clearly understood. So it is important that women are encouraged to lose weight by a combination of calorie restriction and moderate exercise. As the National Task Force on Prevention and Treatment of Obesity had concluded two decades ago, obese individuals should not allow concerns about hazards of weight cycling to deter them from efforts to control their body weight [4].

Comentario

La prevalencia de obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas en muchas partes del mundo. Las mujeres obesas y con sobrepeso están constantemente tratando de alcanzar el peso ideal y, en el proceso, muchas de ellas pasan por ciclos de peso en yo-yo. Aunque algunos estudios han reportado efectos adversos del efecto yo-yo sobre la composición corporal y sobre el riesgo de enfermedad crónica, no se ha postulado ningún mecanismo que explique este fenómeno, ni se han fundamentado estos efectos en estudios más grandes. Se examinó la asociación del efecto yo-yo de peso con muerte en 55,983 hombres y 66,655 mujeres en el Estudio de Prevención de Cáncer II, Cohorte de Nutrición (Cancer Prevention Study II Nutrition Cohort), entre 1992 y 2008. Un ciclo yo-yo de peso se definió como una pérdida intencional de 10 ó más libras (≥ 4.5 kg), seguido por la recuperación de ese peso. Sus resultados no dieron soporte a un riesgo aumentado de mortalidad asociado a ciclos de peso en yo-yo [2]. Los mismos autores estudiaron también el efecto yo-yo sobre el riesgo de cáncer de endometrio y no encontraron ningún aumento en el riesgo [3]. Aunque el efecto yo-yo del peso puede tener algún efecto sobre el riesgo de enfermar, los problemas graves de salud derivados de la obesidad son obviamente entendibles. Por eso es importante que las mujeres sean estimuladas a perder peso mediante una combinación de restricción de calorías y ejercicio moderado. Tal como el Grupo de Trabajo Nacional para la Prevención y el Tratamiento de la Obesidad (National Task Force on Prevention and Treatment of Obesity) había concluido ya dos décadas atrás, no debe permitirse aprensiones sobre los peligros del efecto yo-yo en las personas obesas que las pudiere disuadir de esforzarse en controlar su peso corporal [4].

Jyothi Unni


Jehangir Hospital, Pune, India



    References

  1. Mason C, Foster-Schubert KE, Imayama I, et al. History of weight cycling does not impede future weight loss or metabolic improvements in postmenopausal women. Metabolism 2012 Aug 13. Epub ahead of print


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22898251

  2. Stevens VL, Jacobs EJ, Sun J, et al. Weight cycling and mortality in a large prospective US study. Am J Epidemiol 2012;175:785-92.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22287640

  3. Stevens VL, Jacobs EJ, Sun J, et al. Weight cycling and risk of endometrial cancer. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 2012;21:747-52.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22362825

  4. Weight cycling. National Task Force on the Prevention and Treatment of Obesity. JAMA 1994;272:1196-202.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/7741844


El siguiente comentario es una traducción de una contribución original en Inglés enviada a los miembros el Agosto 13, 2012. La traducción ha sido gentilmente efectuada por el

Dr Peter Chedraui

Síntomas de la memoria durante la transición menopáusica

Los problemas de memoria son relativamente comunes durante la mediana edad. Dependiendo de cómo se hace la pregunta, más de la mitad de mujeres de mediana edad tendrán problemas con la memoria, y muchas de ellas indican que la mala memoria se traslada a su función diaria [1-4]. Una de las principales preocupaciones de las pacientes y sus médicos es que la falta de memoria, falta de concentración, o simplemente pensamiento confuso podrían presagiar mayor deterioro cognitivo en los próximos años. Entre las mujeres de mediana edad, una pregunta relacionada es si es que sus síntomas de memoria son causados por las fluctuaciones hormonales o la pérdida hormonal asociada a la transición a la menopausia y la postmenopausia. En la edición de julio de Menopausia, Weber y sus colegas [4] informan sobre los resultados de 75 mujeres de mediana edad. Se examinó la relación entre las quejas de memoria y el rendimiento cognitivo con una amplia batería de pruebas neuropsicológicas, y la relación con los niveles séricos de estradiol. A estas mujeres, que tenían entre 40–60 años, se les pidió que calificaran su memoria con el Cuestionario de Función de Memoria de 64-ítems (MFQ). Sus respuestas fueron analizadas según la puntuación total, así como los factores relacionados con la frecuencia del Olvido, La seriedad del olvido, Funcionamiento Retrospectivo (memoria actual en relación a la memoria del pasado), y uso de mnemotécnicos. La autopercepción del estado de ánimo se evaluó con el Inventario de Depresión de Beck. Alrededor de dos tercios de las mujeres en este análisis informaron al menos de algún grado de pérdida de memoria, y una cuarta parte indicó síntomas leves a moderados de depresión. La relación entre ambos fue muy significativa (r = -0.53 para la puntuación total MFQ y el Inventario de Depresión de Beck, p < 0.001), así como la asociación entre MFQ y una medida de ansiedad (r = -0.33, p = 0.003). No hubo relación significativa, sin embargo, entre el MFQ o factores MFQ y medidas objetivas de memoria. Por ejemplo, la correlación (r) entre MFQ total y memoria diferida en una lista de tareas de aprendizaje sólo fue 0.05 (p = 0.7). Un hallazgo muy interesante surgió cuando otros aspectos de la cognición fueron examinados. Una de las pruebas neuropsicológicas, secuenciación de letras y números, requirió la manipulación mental de letras y números leídos en voz alta a los participantes del estudio, quienes tuvieron que reorganizar estos en orden numérico y alfabético. Esta tarea atencional compleja involucra procesos cerebrales implicados en el mantenimiento temporal y la manipulación de información. La asociación con el MFQ total fue significativa (r) = 0.28, p = 0.015), así como las asociaciones con la frecuencia y gravedad de olvido. Otra tarea atencional, que dependía en gran medida de vigilancia, se correlacionó con la frecuencia de olvido, y Weber y sus colegas concluyen que "las quejas de memoria en la transición menopáusica puede reflejar dificultades reales con los procesos cognitivos mediados por atención” (p. 735). El nivel de estradiol no se correlacionó significativamente con la MFQ o con medidas objetivas de la memoria o la atención. Las limitaciones del estudio incluyen la naturaleza transversal del análisis y la ausencia de corrección para comparaciones múltiples.

Comentario

Los resultados de Weber y colegas [4] complementan los publicados recientemente por investigadores australianos [3]. Entre mujeres de mediana edad de la muestra de Schaafsma y colegas [3], los problemas de memoria se asociaron con peores habilidades de atención, de acuerdo a la evaluación de tareas de tiempo de reacción. Los autores también determinaron asociaciones transversales con peor memoria. Juntos, los dos estudios indican que el deterioro de la memoria subjetiva en la mediana edad puede reflejar un deterioro cognitivo objetivo, que es más coherentemente relacionada a la atención que a otros aspectos de la función cognitiva. En los análisis de Weber y sus colegas, los síntomas de memoria estuvieron más fuertemente vinculados a estado de ánimo bajo que a cualquier otra variable. Esta asociación es consistente con lo reportado en los adultos mayores y por lo tanto no de sorprender. Además, la depresión puede perjudicar el rendimiento cognitivo, y puede reducir la percepción de la función cognitiva de uno mismo. La ausencia de un fuerte vínculo con la pérdida objetiva de la memoria es tranquilizador. Aunque no se ha establecido una clara relación entre anomalías de la memoria en la mediana edad y el riesgo de demencia, en adultos mayores el declive de la memoria más allá de lo esperado sobre la base del envejecimiento normal es un predictor significativo [5,6]. Modestos descensos cognitivos en dominios aparte de la memoria parecen tener menor importancia. En el Estudio de Salud de la Mujer de Edad Media de Seattle, olvidos o dificultad para concentrarse estuvieron estrechamente relacionados con los sofocos, ansiedad, depresión, estrés percibido, salud percibida, o interrupciones del sueño [1]. Los médicos que se enfrentan con el problema de pérdida subjetiva de memoria durante la transición a la menopausia y la postmenopausia temprana deben tener en cuenta que en efecto, puede haber problemas con las habilidades atencionales. También deben considerar que la demencia durante la mediana edad es poco común; la pérdida de memoria subjetiva es común (y no se limita ni a la edad media ni a las mujeres). No hay evidencia de pérdida de memoria objetiva a través de la transición de la menopausia natural (la menopausia quirúrgica ha sido menos estudiada), y los niveles de estradiol durante la mediana edad no están asociados con el rendimiento objetivo de la memoria [7,8]. La depresión o la ansiedad, si se identifican, son susceptibles de tratamiento, así como los sofocos, los factores de estrés de la mediana edad, la mala higiene del sueño y otros trastornos del sueño. Para muchas mujeres, los síntomas de memoria durante la mediana edad representan una oportunidad para ella y su médico para considerar las intervenciones que puedan mejorar su calidad de vida.

Victor W. Henderson

Stanford University, Stanford, California, USA

References

  1. Mitchell ES, Woods NF. Cognitive symptoms during the menopausal transition and early postmenopause. Climacteric 2011;14:252-61.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21526517

  2. Simon JA, Reape KZ. Understanding the menopausal experience of professional women. Menopause 2009;16:73-6.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18779760

  3. Schaafsma M, Homewood J, Taylor A. Subjective cognitive complaints at menopause associated with declines in performance of verbal memory and attentional processes. Climacteric 2010;13:84-98.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19722118

  4. Weber MT, Mapstone M, Staskiewicz J, Maki PM. Reconciling subjective memory complaints with objective memory performance in the menopausal transition. Menopause 2012;19:735-41.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22415562

  5. Elias MF, Beiser A, Wolf PA, Au R, White RF, DAgostino RB. The preclinical phase of Alzheimers disease: a 22-year prospective study of the Framingham cohort. Arch Neurol 2000;57:808-13.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10867777

  6. Bateman RJ, Xiong C, Benzinger TL, et al. Clinical and biomarker changes in dominantly inherited Alzheimers disease. N Engl J Med 2012. Epub ahead of print.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22784036

  7. Henderson VW. Menopause, cognitive ageing and dementia: practice implications. Menopause Int 2009;15:41-4.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19237622

  8. Henderson VW. Gonadal hormones and cognitive aging: a midlife perspective. Womens Health (Lond Engl) 2011;7:81-93.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21175393

  9. Ver comentario completo »