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Resumen

Liu y colaboradores [1] informaron recientemente de una revisión sistemática y un meta-análisis que evaluó el potencial del ejercicio estructurado para aliviar la frecuencia subjetiva y la severidad de los síntomas vasomotores (SVM). Para ello, los autores buscaron en cuatro bases de datos para identificar ensayos controlados aleatorios (ECA) que evaluaran el efecto del ejercicio estructurado (es decir, el entrenamiento aeróbico) sobre la severidad y/o la frecuencia de los SVM en mujeres menopáusicas. Dos revisores examinaron de forma independiente los registros para determinar elegibilidad, extrajeron los datos y evaluaron los riesgos de sesgo y la certeza de las evidencias mediante las herramientas Cochrane y GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation). Los datos se agruparon, cuando fue apropiado, mediante meta-análisis de efectos aleatorios. Los investigadores evaluaron un total de veintiún ECA con 2,884 participantes. En comparación con la ausencia de tratamiento (controles), el ejercicio mejoró significativamente la severidad de los SVM (10 estudios, diferencia de medias estandarizada [DME] = 0.25; IC del 95%: 0.04 a 0.47, p = 0.02, certeza de evidencia muy baja). El tamaño del efecto se atenuó cuando se excluyeron los estudios con alto riesgo de sesgo (DME = 0.11; IC del 95%: -0.03 a 0.26; p = 0,13). No se encontraron cambios significativos en la frecuencia vasomotora entre el ejercicio y los controles (DME = 0.14, IC del 95%: -0.03 a 0.31, p = 0.12, certeza de evidencia alta). Los autores concluyen que el ejercicio podría mejorar la severidad de los SVM, indicando que se justifica la realización de futuros ECA rigurosos que aborden las limitaciones de su revisión para explorar la prescripción óptima de ejercicio para abordar la severidad de los SVM.

Comentario

Durante la transición menopáusica, a medida que la función ovárica disminuye, se produce un incremento en la prevalencia de diversos síntomas o molestias que afectan a la calidad de vida femenina [2]. Entre estas molestias se encuentran los SBM (sofocos y sudores nocturnos) que puede variar en frecuencia (hasta un 85%) y severidad, y puede persistir durante más de 5 años tras el inicio de la menopausia [3]. Los SVM puede asociarse a resultados adversos para la salud, como riesgo cardiovascular, trastornos del sueño y el aumento de la fatiga [4-6]; a veces, incluso interfiere en el trabajo, las actividades diarias, las relaciones familiares y la vida social.

Aunque la terapia hormonal para la menopausia (THM) reduce la frecuencia y la severidad de los SVM, sigue habiendo dudas sobre la seguridad de su uso en grupos específicos de mujeres menopáusicas [7]. Por este motivo, ha aumentado la investigación que explora opciones alternativas para el tratamiento de los SVM. En este sentido, el ejercicio estructurado y planificado parece ser una alternativa potencial para el manejo de los SVM [8]. Aunque una revisión sistemática de Daley y colaboradores [9], que incluyó cinco ECA, informó de que no había pruebas suficientes para determinar si el ejercicio alivia significativamente los SVM, nuevas evidencias indican que el ejercicio estructurado, incluidas las intervenciones aeróbicas y de resistencia, y el yoga, tienen una eficacia tanto positiva [10] como limitada para reducir los SVM [11]. Teniendo esto en cuenta, los autores del presente estudio [1] se propusieron actualizar las evidencias sobre el efecto del ejercicio estructurado en la frecuencia y severidad de los SVM en mujeres menopáusicas mediante una revisión sistemática y un meta-análisis. En segundo lugar, evaluaron si la frecuencia, la intensidad, el tipo o el tiempo de ejercicio son importantes para el tratamiento de los SVM. Los autores descubrieron que en diez estudios el ejercicio mejoraba significativamente la severidad de los SVM (no la frecuencia); sin embargo, el tamaño del efecto se atenuó cuando se excluyeron los estudios que tenían un alto riesgo de sesgo. El entrenamiento por intervalos de alta intensidad se ha hecho popular para inducir mejores mejoras en el estado físico aeróbico, incluso en mujeres postmenopáusicas [12]. Tal y como afirman los autores, ningún estudio ha evaluado los efectos del entrenamiento con intervalos de alta intensidad sobre lo SVM en mujeres menopáusicas. A pesar de que el estudio comentado era exploratorio, una observación interesante fue que el ejercicio estructurado mejoró significativamente la severidad de los SVM. Diversos tipos de ejercicio, incluido el entrenamiento de resistencia, pueden disminuir la frecuencia de SVM al inducir la producción central de β-endorfina, que podría estabilizar la termorregulación mediante la activación de grandes grupos musculares [13].

El ejercicio es una forma segura y costo-efectiva para controlar los SVM en las mujeres menopáusicas, y proporciona una amplia gama de beneficios para la salud. Por lo tanto, esta intervención debería comenzar durante las etapas pre- y perimenopáusica, no sólo cuando ocurren los SVM.

Los autores exponen adecuadamente que su meta-análisis es limitado debido a un alto riesgo de sesgo, principalmente relacionado con la heterogeneidad de los disponibles estudios evaluados; además de tamaños muestrales pequeños. A pesar de ello, concluyen que el ejercicio podría mejorar la gravedad de los SVM, y recomiendan que se necesitan futuros ECA rigurosos para abordar las limitaciones de su meta-análisis. Se necesita una prescripción óptima del ejercicio, sobre todo de la intensidad del mismo, para enfocar en la severidad de los SVM.

Peter Chedraui, MD, PhD
Instituto de Investigación e Innovación en Salud Integral
Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, Guayaquil, Ecuador

 

Referencias

  1. Liu T, Chen S, Mielke GI, McCarthy AL, Bailey TG. Effects of exercise on vasomotor symptoms in menopausal women: a systematic review and meta-analysis. Climacteric. 2022 Jul 29:1-10. doi: 10.1080/13697137.2022.2097865.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35904028/
  2. Chedraui P, Aguirre W, Calle A, et al. Risk factors related to the presence and severity of hot flushes in mid-aged Ecuadorian women. Maturitas. 2010;65(4):378-82.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20031350/
  3. Blümel JE, Chedraui P, Baron G, et al.; Collaborative Group for Research of the Climacteric in Latin America (REDLINC). Menopausal symptoms appear before the menopause and persist 5 years beyond: a detailed analysis of a multinational study. Climacteric. 2012;15(6):542-51.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22530706/
  4. Zhu D, Chung HF, Dobson AJ, et al. Vasomotor menopausal symptoms and risk of cardiovascular disease: a pooled analysis of six prospective studies. Am J Obstet Gynecol. 2020;223(6):898.e1-898.e16.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32585222/
  5. Otte JL, Rand KL, Landis CA, et al. Confirmatory factor analysis of the Pittsburgh Sleep Quality Index in women with hot flashes. Menopause. 2015;22(11):1190-6.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25944520/
  6. Archer DF, Sturdee DW, Baber R, et al. Menopausal hot flushes and night sweats: where are we now? Climacteric. 2011;14(5):515-28.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21848495/
  7. Utian WH, Lederman SA, Williams BM, Vega RY, Koltun WD, Leonard TW. Relief of hot flushes with new plant-derived 10-component synthetic conjugated estrogens. Obstet Gynecol. 2004;103(2):245–253.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14754691/
  8. Thomas A, Daley AJ. Women’s views about physical activity as a treatment for vasomotor menopausal symptoms: a qualitative study. BMC Womens Health. 2020;20(1):203.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32928185/
  9. Daley A, Stokes-Lampard H, Thomas A, MacArthur C. Exercise for vasomotor menopausal symptoms. Cochrane Database Syst Rev. 2014;(11):CD006108.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25431132/
  10. Bailey TG, Cable NT, Aziz N, Atkinson G, Cuthbertson DJ, Low DA, Jones H. Exercise training reduces the acute physiological severity of post-menopausal hot flushes. J Physiol. 2016;594(3):657-67.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26676059/
  11. Sternfeld B, Guthrie KA, Ensrud KE, et al. Efficacy of exercise for menopausal symptoms: a randomized controlled trial. Menopause. 2014;21(4):330-8.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23899828/
  12. Nio AQX, Rogers S, Mynors-Wallis R, et al. The Menopause Alters Aerobic Adaptations to High-Intensity Interval Training. Med Sci Sports Exerc. 2020;52(10):2096-2106.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32453171/
  13. Berin E, Hammar M, Lindblom H, et al. Resistance training for hot flushes in postmenopausal women: A randomised controlled trial. Maturitas. 2019;126:55-60.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31239119/

 


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