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Menopause Live - IMS Updates
InFocus

Date of release: 20 August, 2012 (Agosto 20, 2012)

Exercise, diet, weight loss and glucose metabolism

Can any new information be added to the question of insulin resistance after menopause? Yes, as it is not clear whether there is any benefit from moderate-to-vigorous aerobic exercise in postmenopausal women that are unsuccessful in losing weight. Do older women benefit from exercise? The study of Mason and colleagues [1] investigated the independent and combined effects of dietary weight loss and exercise on insulin sensitivity and restoration of normal fasting glucose in middle-aged and older women. The Nutrition and Exercise in Women (NEW) study was a 12-month, randomized, controlled trial, conducted from 2005 to 2009 on 439 inactive, overweight, postmenopausal women. Women were randomized to dietary weight loss, moderate-to-vigorous intensity aerobic exercise, combined diet and exercise, or no intervention. They attended weekly group meetings in the first 6 months, followed by monthly meetings, in addition to biweekly phone or e-mail contacts. Body mass index, body fat, waist circumference, VO2max, pedometer steps and average energy consumed were monitored. Insulin resistance was assessed at base line and after 12 months of intervention through insulin, C-peptide, fasting plasma glucose levels and calculated HOMA-IR model. At 12 months, the greatest weight loss was achieved in the diet + exercise group, followed by the diet group. Women in the diet and diet + exercise groups experienced significant reductions in insulin, C-peptide, HOMA-IR and fasting plasma glucose levels, when compared to the exercise-alone and control groups. This reduced the 1-year incidence of developing impaired fasting glucose. However, moderate-to-vigorous exercise was most effective in reverting from impaired fasting to normal glucose levels, independent of weight loss. The authors concluded that dietary weight loss, with or without exercise, significantly improved insulin resistance in both younger and older postmenopausal women.

Ejercicio, dieta, pérdida de peso y metabolismo de la glucosa

¿Se puede añadir información nueva al tema de resistencia a la insulina después de la menopausia? Sí, ya que no está claro si hay algún beneficio del ejercicio aeróbico en mujeres posmenopáusicas que no tienen éxito en perder peso. ¿Se benefician las mujeres mayores del ejercicio? El estudio de Mason y colegas [1] investigó los efectos independientes y combinados de la pérdida de peso mediante dieta y el ejercicio sobre la sensibilidad a la insulina y restauración a la normalidad de la glucosa en ayunas en mujeres de mediana edad y mayores. El estudio de Nutrición y Ejercicio en Mujeres (NEW) fue un ensayo de 12 meses, aleatorizado y controlado, realizado entre el 2005 y 2009 en 439 mujeres inactivas con sobrepeso y postmenopáusicas. Las mujeres fueron asignadas al azar a pérdida de peso por dieta, a ejercicio aeróbico moderado a vigoroso, a combinación de dieta y ejercicio, o ninguna intervención. Asistieron a reuniones grupales semanales durante los primeros 6 meses, seguidas de reuniones mensuales, además de contacto por teléfono quincenal o correo electrónico. Se monitorizó el índice de masa corporal, grasa corporal, circunferencia de cintura, VO2max, pasos por podómetro y consumo promedio de energía. Se valoró la resistencia a la insulina al basal y después de 12 meses de intervención a través de los niveles plasmáticos de insulina, péptido C y glucosa y el calculado modelo HOMA-IR. A los 12 meses, se logró mayor pérdida de peso en el grupo de dieta + ejercicio, seguido por el grupo solo de dieta. Las mujeres en los grupos de dieta y dieta + ejercicio experimentaron reducciones significativas en los niveles plasmáticos de insulina, péptido C, HOMA-IR y glucosa, en comparación con los grupos solamente de ejercicio y control. Esto redujo la incidencia anual de desarrollar glucosa en ayunas anormal. Sin embargo, el ejercicio moderado a vigoroso fue más eficaz en revertir la glucosa en ayunas alterada a los niveles normales, independientemente de la pérdida de peso. Los autores concluyeron que la pérdida de peso por dieta, con o sin ejercicio, mejoró significativamente la resistencia a la insulina tanto en mujeres posmenopáusicas jóvenes como en las mayores.

Comment

It is well known that insulin resistance increases during the menopause transition, leading to the development of metabolic syndrome [2]. Insulin resistance may be hepatic and peripheral. Increased hepatic glucose production, especially during the night, is associated with an increase in fasting glucose levels. Insulin resistance in the skeletal muscles leads to lower utilization of glucose and increase in postprandial glucose levels. Muscles are less sensitive to insulin than liver. Glucose uptake into muscles requires three to four times the amount of insulin needed to suppress hepatic glucose output. Accumulation of visceral fat also increases insulin resistance, menopause being the most dangerous time, with a transition from a gynoid to an android body fat distribution [3].  
 
Physical activity and weight loss help the body respond better to insulin. The Diabetes Prevention Program (DPP) and other large studies [4,5] have shown that losing just 5–7% of body weight prevents or delays diabetes by nearly 60%. Walking 30 minutes a day for 5 days a week, for people aged 60 or older, lowered their chances of developing diabetes by 70%. Whether dietary weight loss influences more hepatic or peripheral insulin resistance is unknown. However, it is logical to assume that moderate-to-vigorous physical exercise would greatly influence insulin resistance in skeletal muscles. The study of Mason and colleagues confirms this assumption, showing that added aerobic exercise for 12 months led to regression from impaired to normal fasting glucose, independent of weight loss. Dieting and exercise, on the other hand, were most effective in preventing the development of impaired fasting glucose. Unfortunately, glucose tolerance testing and HbA1c were not measured in this study, to further elucidate the effect of diet and exercise on the two types of insulin resistance. 
 
Could these results lead to clinical implications? It seems that overweight postmenopausal women with impaired fasting glucose and difficulty in losing weight should be encouraged to exercise. These women would benefit from moderate-to-vigorous aerobic exercise added to the 30 minutes walking/day, for 5 days a week. Older women benefit from diet + exercise. It is never too late to start exercising, preferably in groups, which seems to be more relaxing and less stressful.

Comentario

Es bien sabido que la resistencia a la insulina aumenta durante la transición de la menopausia, y conduce al desarrollo del síndrome metabólico [2]. Resistencia a la insulina puede ser hepática y periférica. El aumento en la producción de glucosa hepática, especialmente durante la noche, se asocia con aumento en los niveles de glucosa en ayunas. La resistencia a la insulina en músculo esquelético lleva a menor utilización de glucosa y aumento en los niveles de glucosa postprandial. El músculo es menos sensible a la insulina que el hígado. La captación de glucosa en el músculo requiere de tres a cuatro veces la cantidad de insulina necesaria para suprimir la producción de glucosa hepática. La acumulación de grasa visceral también aumenta la resistencia a la insulina, siendo la menopausia el momento más peligroso, con una transición desde una distribución de grasa corporal de ginecoide a androide [3]. La actividad física y la pérdida de peso ayudan al cuerpo a responder mejor a la insulina. El Programa de Prevención de la Diabetes (DPP) y otros grandes estudios [4,5] han demostrado que la pérdida de sólo un 5–7% del peso corporal previene o retrasa la diabetes en casi un 60%. Caminar 30 minutos al día durante 5 días a la semana, para personas de 60 años o más, redujeron sus posibilidades de desarrollar diabetes en un 70%. Si es que la pérdida de peso por dieta influye más en la resistencia a la insulina hepática o la periférica, aún se desconoce. Sin embargo, es lógico suponer que el ejercicio físico moderado a vigoroso influiría considerablemente sobre la resistencia a la insulina en músculo esquelético. El estudio de Mason y sus colegas confirma esta hipótesis, mostrando que añadir ejercicio aeróbico durante 12 meses llevó a revertir la glucosa anormal en ayunas a la normalidad, independientemente de la pérdida de peso. Hacer dieta y ejercicio, por otro lado, fueron más efectivos en prevenir el desarrollo de glucosa anormal en ayunas. Desafortunadamente, en este estudio no se efectuó la prueba de tolerancia a la glucosa ni se midió HbA1c, para aclarar aún más el efecto de la dieta y el ejercicio en los dos tipos de resistencia a la insulina. ¿Podrían estos resultados conducir a implicaciones clínicas? Parece que las mujeres postmenopáusicas con sobrepeso y glucosa alterada en ayunas y dificultad para perder peso deben ser alentadas a realizar ejercicio. Estas mujeres se beneficiarían de ejercicio aeróbico moderado a vigoroso añadido a 30 minutos de caminata por día, durante 5 días a la semana. Las mujeres mayores se benefician de dieta + ejercicio. Nunca es demasiado tarde para comenzar a hacer ejercicio, preferentemente en grupos, lo que parece ser más relajante y menos estresante.

Teodora Beljic Zivkovic


Faculty of Medicine, University of Belgrade, Zvezdara University Medical Center, Belgrade, Serbia



    References

  1. Mason C, Foster-Schubert KE, Imayama I, et al. Dietary weight loss and exercise effects on insulin resistance in postmenopausal women. Am J Prev Med 2011;41:366-75.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21961463

  2. Janssen I, Powell LH, Crawford S, et al. Menopause and the metabolic syndrome: the Study of Womens Health Across the Nation. Arch Intern Med 2008;168:156875.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18663170

  3. Lee CG, Carr MC, Murdoch SJ, et al. Adipokines, inflammation, and visceral adiposity across the menopausal transition: a prospective study. J Clin Endocrinol Metab 2009;94:1104-10.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19126626

  4. Diabetes Prevention Program Research Group; Knowler WC, Fowler SE, Hamman RF, et al. 10-year follow-up of diabetes incidence and weight loss in the Diabetes Prevention Program Outcomes Study. Lancet 2009;374:167786.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19878986

  5. Tuomilehto J, et al. Programme for prevention of type 2 diabetes in Finland 2003-2010.


    http://www.diabetes.fi/files/1108/Programme_for_the_Prevention_of_Type_2_Diabetes_in_Finland_2003-20


El siguiente comentario es una traducción de una contribución original en Inglés enviada a los miembros el Julio 16, 2012. La traducción ha sido gentilmente efectuada por el

Dr Peter Chedraui

Efectos a largo plazo de la Iniciativa de la Salud de las Mujeres en los Estados Unidos

Para estudiar a largo plazo prescripciones de terapia hormonal (TH) en mujeres posmenop�usicas, durante una d�cada despu�s de la Iniciativa de la Salud de las Mujeres (WHI), Steinkellner y colegas [1] utilizaron una base de datos nacional de farmacia del 2000 al 2009. Se incluyeron mujeres que ten�an 50 a�os o m�s al inicio del a�o calendario que tuvieron durante ese a�o beneficios continuos de farmacia. La poblaci�n del estudio anual vari� de 3.579.838 en 2000 a un m�ximo de 9.712.325 en 2009. La prevalencia de uso de TH en la poblaci�n de estudio todos los a�os cay� del 21.6% en el a�o 2000 a 8.8% en el a�o 2009. El mayor descenso se produjo entre 2001 y 2003 y luego se mantuvo relativamente estable. An�lisis de los diferentes grupos de edad mostr� una disminuci�n m�xima en la d�cada 65�74 a�os de edad.\\r\\n\\r\\nEn el a�o 2000, la TH oral represent� el 19% de ese 21.6% y luego baj� a una prevalencia de 4.8% en 2009. El estr�geno transd�rmico, no es muy popular en los EE.UU, se mantuvo estable a lo largo de este per�odo de tiempo � alrededor de 4%, y las formulaciones vaginales aumentaron de una incidencia anual de 0.9% en el a�o 2000 a 1.7% en 2009.\\r\\n\\r\\nLas dosis altas y est�ndares mostraron una prevalencia del 16.6% en 2000 y luego disminuyeron muy r�pidamente en 2003 y continuaron disminuyendo hasta 2009, con una cuota del 2.4%. Preparaciones de dosis bajas se mantuvieron constante en el rango de 2.3�2.5% durante el per�odo de estudio.\\r\\n\\r\\nAl comienzo de este estudio, la prevalencia de mujeres prescritas por PF/ MI/MG (Practicante Familiar/Medicina Interna/Medicina general) fue del 9.9% y los ginec�logos aportaron otro 8.8%. Al final de la d�cada, los ginec�logos se convirtieron en los principales prescriptores de TH, con una prevalencia del 5.3%, mientras que PF/MI/MG representaron s�lo el 2.9%.

Comentario

Esta revisi�n sugiere un efecto duradero de los resultados del WHI sobre los patrones de prescripci�n. Las fortalezas de la revisi�n incluyen una muestra de gran tama�o y la inclusi�n de todas las regiones de Estados Unidos, aunque se estudiaron s�lo a las mujeres aseguradas que utilizaban su beneficio de farmacia.\\r\\n\\r\\nMe gustar�a hacer hincapi� en los siguientes puntos. En primer lugar, el estudio mostr� que, despu�s de una fuerte ca�da en el per�odo 2002�2003, la incidencia anual de nuevas mujeres de unos cincuenta a�os que recibieron TH se mantuvo estable. Segundo, se prefirieron las dosis bajas y muy bajas, as� como la ruta no oral de administraci�n, que evitan el primer paso hep�tico. En tercer lugar, los prescriptores principales resultaron ser los ginec�logos y no los m�dicos de familia o internistas, centr�ndose en el tratamiento de los s�ntomas de la menopausia y sus consecuencias, en lugar de la prevenci�n de las enfermedades cardiovasculares. Este es un cambio de paradigma que nunca ha tenido una exposici�n completa en Argentina. Los progest�genos no se mencionan en el documento, pero podr�a ser de inter�s m�dico, el cambiar de acetato de medroxiprogesterona a la progesterona micronizada, para completar un panorama m�s brillante para la TH despu�s de la conmoci�n duradera del estudio WHI. Ahora, necesitamos estudios de seguridad a largo plazo de estas formulaciones para el bien de las mujeres posmenop�usicas, su calidad de vida y buena salud.

Roberto Ítalo Tozzini

Honorary Professor, National University of Rosario, Argentina

References

  1. Steinkellner AR, Denison SE, Eldridge SL, Lenzi LL, Chen W, Bowlin SJ. A decade of postmenopausal hormone therapy prescribing in the United States: long-term effects of the Womens Health Initiative. Menopause 2012;19:616-21.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22648302

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