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Menopause Live - IMS Updates
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Date of release: 14 May, 2012 (Mayo 14, 2012)

Physical activity across adulthood maintains physical capability in midlife

Cooper and colleagues [1] have recently reported that cumulative leisure-time physical activity across adulthood may affect physical performance and strength in midlife. In all, 1189 men and 1253 women from the UK Medical Research Council National Survey of Health and Development, born in March 1946, participated in the study. Self-reported leisure-time physical activity at ages 36, 43 and 53 years was assessed and compared to grip strength, standing balance and chair rise times at age 53 years. It was found that more women than men were inactive at ages 36 and 43, whereas activity levels between genders at age 53 did not differ. However, men were stronger and had better physical performance at age 53 than women. Men appeared to have been of a higher educational level and occupational class. More women were never-smokers than men. Health status at age 53 between women and men did not differ. Independent positive effects of physical activity at all ages on chair rise performance and at ages 43 and 53 on standing balance performance were found, whereas physical activity at age 53 was associated only in men with grip strength. This study confirmed the cumulative benefits of physical activity in both men and women across adulthood for physical performance in midlife.

La actividad física a lo largo de la edad adulta mantiene la capacidad física en la edad media

Cooper y colegas [1] han reportado recientemente de que el acumulado del tiempo libre para actividad física en la edad adulta puede afectar al rendimiento físico y la fuerza en la mediana edad. Participaron en el estudio en total 1189 hombres y 1253 mujeres de la Encuesta de Investigación Médica del Reino Unido del Consejo Nacional de Salud y Desarrollo, nacido en marzo de 1946. Se evalúo mediante auto-reporte el tiempo libre para actividad física a las edades 36, 43 y 53 y se comparó con la fuerza de agarre, equilibrio de pie y veces de levantado de silla a la edad de 53 años. Se encontró que más mujeres que hombres estaban inactivos en las edades 36 y 43, mientras que los niveles de actividad entre los géneros en la edad de 53 años no fue diferente. Sin embargo, los hombres eran más fuertes y tenían un mejor desempeño físico a los 53 años que las mujeres. Los hombres parecían haber sido de un mayor nivel educativo y clase ocupacional. Más mujeres nunca eran no-fumadores que hombres. El estado de salud a los 53 años entre hombres y mujeres no fue diferente. Se encontró efectos positivos independientes de la actividad física a todas las edades en el desempeño de levantarse de la silla y a las edades 43 y 53 en el rendimiento del equilibrio de pie, mientras que la actividad física a los 53 años se asoció sólo en los hombres con la fuerza de agarre. Este estudio confirma los beneficios acumulativos de la actividad física, tanto en hombres y mujeres en la edad adulta para con la actividad física en la mediana edad.

Comment

A low level of physical activity is a health burden, increasing the risk for obesity, cardiovascular disease, diabetes, osteoporosis and, most probably, sarcopenia. It is important to define physical activity and to quantify the amount that may attenuate age-related declines in physical performance. Physical activity is defined as any body movement that is produced by skeletal muscles that results in energy expenditure above the resting metabolic rate [2]. Daily activities at light, moderate and vigorous intensities can positively affect physical performance and capability, whenever they are practiced for a minimum of 30 min, accumulated in sessions lasting at least 10 min [3]. Physical capability refers to an individuals capacity to undertake the physical tasks of daily living. It can be assessed by grip strength, standing balance and chair rise, tests that reflect muscle strength, power, speed, mental concentration and subtle motor control [4]. Physical performance is dependent on muscle mass. Muscle mass and function are known to decline with age, the process named sarcopenia. Prevention of sarcopenia through daily, leisure-time physical activity could maintain physical performance and independence in midlife and old age. Few studies have objectively analyzed physical activity levels and sarcopenia. Pedometer-determined ambulatory activity has been associated with lower adiposity, decreased total body fat and trunk fat [5], and increase in skeletal muscle quality and function, especially leg strength [6]. The physical activity level is a key determinant of physical capability and mobility in older men [7]. It appears that general physical activity may be of benefit in the prevention of sarcopenia, particularly through maintenance of desirable body composition. The study by Cooper and colleagues has indirectly proven that physical activity across adulthood could prevent sarcopenia and that increased activity should be promoted early in adulthood to ensure physical capability later in life.

Comentario

Un nivel bajo de actividad física es una carga para la salud, aumentando el riesgo de obesidad, enfermedad cardiovascular, diabetes, osteoporosis y, muy probablemente, la sarcopenia. Es importante definir la actividad física y cuantificar la cantidad que puede atenuar la disminución del rendimiento físico relacionado a la edad. La actividad física se define como cualquier movimiento corporal que se produce por los músculos esqueléticos que da como resultado el gasto de energía por encima de la tasa metabólica en reposo [2]. Las actividades diarias a intensidades leve, moderada y vigorosa pueden afectar positivamente el rendimiento físico y capacidad, siempre que se practiquen durante un mínimo de 30 minutos, acumulado en sesiones que duren al menos 10 minutos [3]. La capacidad física se refiere a la capacidad del individuo para llevar a cabo las tareas físicas de la vida diaria. Puede ser evaluada por la fuerza de agarre, el equilibrio de pie y el levantarse de la silla, pruebas que reflejan la fuerza muscular, potencia, velocidad, concentración mental y el control motor sutil [4].\\\\r\\\\n\\\\r\\\\nEl rendimiento físico depende de la masa muscular. La masa y función muscular se sabe que disminuye con la edad, proceso denominado sarcopenia. La prevención de la sarcopenia través actividad física diaria de tiempo libre puede mantener el rendimiento físico y la independencia en la edad madura y la vejez. Pocos estudios han analizado objetivamente los niveles de actividad física y la sarcopenia. La actividad ambulatoria medida por el podómetro se la ha asociado con una menor adiposidad, disminución de la grasa corporal total y grasa del tronco [5], y el aumento de la calidad y la función del músculo esquelético, en especial fuerza en las piernas [6]. El nivel de actividad física es un factor determinante de la capacidad física y la movilidad en los hombres mayores [7]. Parece que la actividad física en general puede ser beneficiosa en la prevención de la sarcopenia, en particular mediante el mantenimiento de una deseable composición corporal. El estudio de Cooper y sus colegas ha demostrado indirectamente que la actividad física en la edad adulta puede prevenir la sarcopenia y que mayor actividad se debe promover en la edad adulta temprana para asegurar la capacidad física en el futuro.

Teodora Beljic Zivkovic


Faculty of Medicine, University of Belgrade, Zvezdara University Medical Center, Belgrade, Serbia



    References

  1. Cooper R, Mishra GD, Kuh D. Physical activity across adulthood and physical performance in midlife. Findings from a British birth cohort. Am J Prev Med 2011;41:376-84.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21961464

  2. Caspersen CJ, Powel KE, Christenson GM. Physical activity, exercise and physical fitness: definitions and distinctions for health related research. Public Health Rep 1985;100:126-31.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/3920711

  3. Haskell WL, Lee IM, Pate RR, et al. Physical activity and public health: updated recommendation for adults from the American College of Sports Medicine and the American Heart Association. Circulation 2007;116:1081-93.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17671237

  4. Motl RW, McAuley E. Physical activity, disability and quality of life in older adults. Phys Med Rehabil Clin N Am 2010;21:299-308.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20494278

  5. Chan CB, Spangler E, Valcour J, Tudor-Locke CE. Cross-sectional relationship of pedometer-determined ambulatory activity to indicators of health. Obes Res 2003;11:1563-70.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14694222

  6. Scott D, Blizzard L, Fell J, Jones G. Ambulatory activity, body composition and lower limb muscle strength in older adults. Med Sci Sports Exer 2009;904:383-9.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19127186

  7. Morie M, Reid KF, Miciek R, et al. Habitual physical activity levels are associated with performance in measures of physical function and mobility in older men. J Am Geriatr Soc 2010;58:1727-33.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20738436


El siguiente comentario es una traducción de una contribución original en Inglés enviada a los miembros el Abril 16, 2012. La traducción ha sido gentilmente efectuada por el

Dr Peter Chedraui

Terapia cognitivo-conductual para el tratamiento de los sofocos

El manejo de los síntomas vasomotores en mujeres que tienen contraindicación para la terapia hormonal o que no deseen tomar la terapia hormonal sigue siendo un desafío. Entre las diversas terapias alternativas no hormonales, se ha sugerido la psico-educación y la terapia cognitivo-conductual (TCC) como un posible tratamiento alternativo para los sofocos [1]. La TCC se define como una combinación de intervenciones conductuales y cognitivas guiadas por los principios de la ciencia aplicada. Las intervenciones conductuales tienen como objetivo reducir las conductas desadaptadas y aumentar las de adaptación mediante la modificación de sus antecedentes y consecuencias, así como por las prácticas de comportamiento que dan lugar a un nuevo aprendizaje. Las intervenciones cognitivas apuntan a modificar las cogniciones desadaptadas, auto declaraciones o creencias. Las características distintivas de la TCC son estrategias de intervención enfocados en problemas que se derivan de la teoría del aprendizaje [así como] la teoría de los principios cognitivos [2]. En un artículo reciente, Hunter y sus colegas han reportado los resultados de un ensayo aleatorio y controlado (ECA) que investigaba la eficacia de un grupo y un programa TCC de auto-ayuda específicamente desarrollado para el tratamiento de los síntomas de la menopausia [3,4]. En este ensayo clínico, 140 mujeres que tenían frecuentes sofocos/sudoraciones nocturnas (SF/SN) (frecuencia media semanal 63.15, desviación estándar (DE) 49.24), con una calificación media de problema de 5.87, DS 2.28 [4], fueron distribuidas aleatoriamente en tres grupos: las mujeres en el grupo de TCC recibieron cuatro sesiones de 2 horas cada una con un psicólogo; el grupo de TCC de auto-ayuda recibió material sobre TCC con la ayuda telefónica de la psicóloga; y el tercer grupo no recibió ningún tratamiento, siendo éste el grupo control (NTC). La resultante primaria fue la reducción en la calificación de problema de SF/SN (definida como la mejora en la calificación problema de SF y SN de > 2 en la Escala de Calificación de Sofocos de 1–10) a las 6 semanas y 26 semanas desde la aleatorización. Los autores también evaluaron los efectos sobre la frecuencia de SF, SN y estado de ánimo subjetiva y fisiológicamente medida (Cuestionario de Salud de la Mujer) y calidad de vida relacionada a la salud (Cuestionario General de Salud SF-36). A las 6 semanas, las mujeres asignadas a los grupos TCC y TCC con auto-ayuda reportaron una mejoría significativa en la calificación de problema para los SF y SN en comparación con el grupo de control NTC (diferencia media ajustada en la calificación del problema: grupo TCC 2.12, intervalo de confianza (IC) 95% 1.36–2.88; TCC con auto-ayuda 2.08 IC 95% 1.29–2.86). Una proporción similar de mujeres se beneficiaron en los dos grupos de tratamiento (grupo TCC 65% (IC 95% 51–77%), TCC auto-ayuda 73% (IC 95% 57–84%), NTC 21% (IC 95%, 11–35%)). No hubo diferencia significativa en ambas grupos en cuanto a la frecuencia subjetiva o fisiológicamente medida de los sofocos; sin embargo, las mujeres en el grupo TCC reportaron una reducción en la frecuencia de los SN a las 6 y 26 semanas. El grupo TCC de auto-ayuda también tuvieron significativamente menos SN a las 26 semanas (a las 26 semanas: grupo TCC 53%, TCC de auto-ayuda 43%, NTC 12%). Las mujeres del grupo TCC reportaron mejora en el estado de ánimo a las 6 semanas y mejora en el funcionamiento físico y emocional a las 26 semanas.

Comentario

Los primeros estudios que informan sobre la eficacia de las terapias de comportamiento en los síntomas vasomotores o bien han sido estudios observacionales o ensayos clínicos pequeños con problemas metodológicos [1]. El presente estudio es metodológicamente más fuerte y por lo tanto, los datos son más robustos. El efecto de reducción en la frecuencia de SN en este estudio fue pequeño, pero en algunos aspectos, comparable al observado con la mayoría de inhibidores selectivos de la recaptación de norepinefrina y serotonina [5]. Aunque no hubo una reducción en la frecuencia de los SF con este tratamiento, las mujeres los encontraron menos problemáticos, es decir, que podría hacer mejor frente a sus síntomas y reportaron mejor funcionamiento. Es importante destacar que los beneficios parecieron ser de larga duración. Aunque las mujeres con cáncer de mama, se excluyeron de este estudio, un ECA paralelo fue publicado recientemente por el grupo de investigación, comparando TCC con la atención habitual para las mujeres que tenían sofocos después del tratamiento del cáncer de mama, y los resultados fueron muy similares, lo que demuestra que el tratamiento también tiene un beneficio en mujeres con cáncer de mama [6]. El TCC puede ser visto como un tratamiento costo y tedioso. Este estudio demuestra que un programa bien estructurado puede ser aplicado dentro de unas cuantas sesiones y, más importante aún, que un programa de autoayuda puede ser utilizado como una estrategia costo-efectiva para el manejo a largo plazo de los síntomas de la menopausia. Sin embargo, el contenido del programa de la TCC y la habilidad de los proveedores que ofrecen el programa pueden influir en el resultado; por lo tanto, si se aplica en la práctica clínica de rutina, medidas deben ser aplicadas para asegurar una buena calidad de la atención.

Pratima Gupta

Obstetrics & Gynaecology, Heart of England Foundation Trust, Birmingham, UK

References

  1. Tremblay A, Sheeran L, Aranda SK. Psychoeducational interventions to alleviate hot flashes: a systematic review. Menopause 2008;15:193-202.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17589375

  2. Arch JJ, Craske MG. First-line treatment: a critical appraisal of cognitive behavioral therapy developments and alternatives. Psychiatr Clin North Am 2009;32:525-47.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19716989

  3. Hunter MS, Mann E. A cognitive model of menopausal hot flushes and night sweats. J Psychosom Res 2010;69:491-501.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20955869

  4. Ayers B, Smith M, Hellier J, Mann E, Hunter MS. Effectiveness of group and self-help cognitive behavior therapy in reducing problematic menopausal hot flushes and night sweats (MENOS 2): a randomized controlled trial. Menopause 2012 Feb 14. Epub ahead of print.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22336748

  5. Rada G, Capurro D, Pantoja T, et al. Non-hormonal interventions for hot flushes in women with a history of breast cancer. Cochrane Database Syst Rev 2010, Issue 9. Art. No. CD004923.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20824841

  6. Mann E, Smith MJ, Hellier J, et al. Cognitive behavioural treatment for women who have menopausal symptoms after breast cancer treatment (MENOS 1): a randomised controlled trial. Lancet Oncol 2012;13:309-18.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22340966

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